¿Cómo hacés? Conozco todos tus trucos, pero aún así me das que pensar. Te guardas el orgullo donde nadie pueda dudar de que lo tenés. Y así vas, sin perder el objetivo, pidiendo dos cuando querés tres.
Ya estoy bien, ya me ordené en mi desorden, y aquellas voces no me hablan más. Por favor, mentime y dame la espalda OTRA VEZ, no quiero patinar. Y me esperás más de la cuenta, siendo siempre el que yo soñé.
-Elegirte ayer, hoy. Una y mil veces!
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